El autosabotaje es más común de lo que crees y estas son las señales a las que debes estar atenta.

El autosabotaje se anida en un rincón del inconsciente y desde allí, hace todo para arruinarnos la vida. ¡No lo podemos permitir!

“Nunca lo lograrás”, “no eres lo suficientemente capaz”, “con esa cara y ese cuerpo, nadie se fijará en ti”. ¿Reconoces esta vocecita diciendo estas cosas? Es la voz del sabotaje, que, en realidad, tiene nuestra propia voz, porque son las cosas que nos decimos a nosotros mismos.

¿Cómo dejar de escucharla y callarla para siempre?

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Definir el autosabotaje para entenderlo mejor.

El autosabotaje es involuntario. No queremos escuchar esa voz, pero de todas formas la escuchamos. Y lo peor de todo, es que no somos conscientes de esta actitud, aun cuando nos perjudica.

Frente a una situación, un proyecto o una persona, nos ponemos en actitud de “fracasados”, y todo termina antes de empezar.

El problema es la repetición. Por ejemplo; comer comida chatarra todos los días, arruina mi salud; pero lo sigo haciendo. Esa es una actitud de sabotaje hacia nosotros mismos.

Sin embargo, debemos ser claros y criteriosos, porque comer una hamburguesa con papas fritas cada tanto, no es autosabotaje, ya que no es una actitud que se repita constantemente.

¿Y el autosabotaje en el amor? Por fin estás frente a la persona que te interesa, pero de pronto, te vuelves antipático y malhumorado. Un claro signo de autosabotaje que se activa cuando pensamos que no podremos concretar nada.

Fuente: CANVA

¿Cómo se origina el autosabotaje?

El hecho de atentar contra nosotros mismos no aparece como por arte de magia, sino que tiene un origen.

La terapeuta Ana Sandrea, explica que; “desde que nacemos hasta los 7 años, los seres humanos vamos a vivir lo que se conoce como ‘heridas de la infancia’. Y con esto no nos referimos sólo a situaciones difíciles como la violencia, sino a cosas que pueden parecer insignificantes como críticas o burlas. Todos tenemos heridas de la infancia a distintos niveles”.

Son muchas las causas posibles. Es necesario reconocerlas y eliminarlas, porque todos tenemos derecho a ser felices y a concretar nuestros planes y proyectos.

  • Creencias limitantes que hacen pensar a la persona que no merece el éxito, el amor, la amistad…
  • Una baja autoestima.
  • Objetivos impuestos por otras personas.
  • Miedo al fracaso, al cambio, a salir de la zona de confort, a equivocarse.
  • Conflictos internos.
  • Miedo a no estar a la altura de las expectativas de los otros.

Todo esto conforma el autosabotaje, que toma el control de la persona y de sus comportamientos; interfiriendo en sus acciones y posibilidades de evolución y éxito.

Todo se basa en miedos que se instalan en un momento de nuestras vidas y que nos condenan al fracaso.

¿No sabes si te estás autosaboteando? Veamos estas claves que te pueden dar una pista y tal vez sientas reflejado tu comportamiento.

Fuente: CANVA

No terminar lo que empezamos.

Empezamos enormes e importantes proyectos, nos lanzamos a desafíos y el entusiasmo nos desborda, pero… a mitad de camino, decidimos abandonar todo.

En algunos casos es aún peor, porque somos conscientes de que invertimos muchas horas y esfuerzo en nuestro proyecto y lo abandonamos cuando ya falta muy poco para alcanzar el objetivo.

La explicación de esta conducta es que cuando no terminamos lo que empezamos, no tendremos que enfrentarnos a la posibilidad de fracasar o de no estar a la altura de las exigencias que puedan surgir después de alcanzar el objetivo.

Así, nunca somos realmente conscientes de nuestro potencial y al mismo tiempo, nos creeremos mediocres e incompetentes.

Procrastinación.

¿Qué es la procrastinación? Simplemente el hecho de postergar y dilatar todas aquellas cosas que deberíamos hacer reemplazándolas por otras más simples y atractivas. Un claro signo de autosabotaje.

Pensamos en que debemos estudiar o concentrarnos en un proyecto beneficioso para nosotros mismos, pero de pronto, agregamos una nueva tarea para hacer, que en realidad actúa como una excusa y en la que invertimos el tiempo y el esfuerzo que deberíamos destinar a la más importante.

Finalmente, cuando vemos hacia atrás, nos convencemos de que no lo hicimos por incompetentes o incapaces. La mejor excusa para justificar nuestro miedo al fracaso.

“No te preocupes por los fracasos; preocúpate por las oportunidades que pierdes cuando ni siquiera lo intentas”.

Jack Canfiel, autor estadounidense de libros de autoayuda.

Perfeccionismo.

El perfeccionismo es la excusa ideal para nunca terminar lo que empezamos. Con esta artimaña, buscamos disculpar la falta de avances, sin que parezca que no estamos trabajando en nuestro proyecto.

Existen dos posibilidades en relación a la excusa del perfeccionismo. O bien la persona piensa que, como no puede hacer las cosas bien, entonces es mejor no hacerlas; o bien, evita terminar el proyecto por medio de revisiones y modificaciones permanentes.

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Excusas.

Además de todo lo nombrado, la persona encuentra múltiples excusas para justificar su falta de actitud por miedo a los cambios y a los posibles riesgos que deba correr. Estas excusas pueden ir desde la falta de tiempo a la falta de medios económicos, pasando por la edad o cualquier otra cosa.

Conclusiones:

Si tomamos conciencia de los mecanismos de autosabotaje, podremos entender mejor lo que nos sucede y por qué lo hacemos. ¡Hay que atacar la raíz del problema!

No dudes en recurrir a la ayuda de un profesional de la psicología, porque puede ayudarte a descubrir cuáles son las situaciones que bloquean tus proyectos y deseos. ¡Tu problema tiene solución!

¿Y tú? ¿Cómo reaccionas frente a los desafíos?

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