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Los niños deben salir, ensuciarse y jugar libremente

Hay quienes aún piensan que proteger la salud de los niños pasa por desinfectar cada centímetro de las superficies que tocan o pisan. Sin embargo, cada vez somos más quienes nos inclinamos por dejar que nuestros niños se expresen naturalmente y le den rienda suelta a la atracción natural que tiene para ellos la tierra, los insectos, las flores y las plantas.

Algunos padres se quejan de que sus hijos se ensucian o vuelven de la escuela como si hubieran ido a la guerra. ¿Por qué nuestros niños siempre tienen que estar limpios? Es una tortura para ellos.

Lo cierto es que los niños deben ensuciarse cada tanto y debemos entender que hacer “pasteles” de barro no sólo es divertido, sino que también es una forma de volver a sumergirse en un estado primitivo que tiene que ver con la existencia humana. Los niños, con este tipo de juegos, vuelven al barro original del que surgió todo lo que hoy vive en la tierra. Por lo tanto, debemos dejar que exploren este estado primitivo que tanto nos atrae.

Pero además, el hecho de ensuciarse al jugar tiene otros beneficios que vamos a detallar aquí mismo. ¡Anímate, mamá! Un poco de tierra y unas manchas de césped en las rodillas, puede ser todo lo que tu hijo necesita el día de hoy.

1) Los microbios, amigos y aliados.

Desde que Luis Pasteur descubrió en el siglo XIX que los microbios eran los responsables de muchas enfermedades, empezamos a protegernos de ellos, de todas las maneras posibles. Sin embargo, sólo una pequeña parte de los microbios conocidos son perjudiciales para la salud.

Más aún, la mayoría de los microbios viven una relación de simbiosis con el cuerpo humano; es decir una relación de ayuda mutua. Cuanto más progresan los conocimientos en relación a este tema, más se considera a los microbios como elementos claves para nuestra salud. Por otra parte, la mayoría de los animales que conviven con nosotros, también tienen esta misma simbiosis con los microbios.

Podemos considerar que comer tierra, o llevarse algún insecto a la boca puede ser peligroso, pero es así como hacemos resistente a nuestro sistema inmunológico; y probablemente sea algo que traemos instintivo como herencia de nuestros ancestros prehistóricos, que se inmunizaban comiendo cualquier cosa que encontraran, sin lavarla y sin lavarse las manos.

De hecho, la famosa “hipótesis higienista”, establece que los ambientes demasiado limpios y desinfectados que tienen pocos microbios, serían los responsables del aumento de varias patologías. Los microbios, vienen a jugar el rol de “entrenamiento” que harán que luego sus organismos puedan enfrentar las enfermedades que seguramente llegarán. Por ejemplo:

- las alergias.

- el asma.

- ciertas enfermedades de la piel, como la psoriasis.

- las patologías ligadas a un deterioro de la flora bacteriana del sistema digestivo.

¡Cuidado! No estamos diciendo que debemos vivir en un ambiente plagado de microbios y bacterias. Simplemente expresamos lo saludable de ensuciarse un poco al momento de jugar.

2) Ensuciarse es un placer.

Jugar sin pensar en las consecuencias, como por ejemplo ensuciarse, es para el niño la oportunidad de divertirse y de tener sus propias experiencias sensoriales. La tierra, la arena, el agua… “chapotear” en el barro o en un charco de agua que dejó la lluvia, es un verdadero placer para los sentidos y para comprender el mundo que nos rodea.

Dejar que nuestros niños exploren y hacerles ver que les brindamos esta libertad, es una prueba de confianza de nuestra parte y un primer paso hacia la autonomía, por parte de ellos.

Desde otra perspectiva, después de haber disfrutado de un tiempo de juego a voluntad, viene otra oportunidad de disfrute que es el del baño. Éste también es otro momento placentero, que podemos aprovechar, para enseñarles a lavarse y a disfrutar de volver a estar limpios, como así también, a guardar en el lugar indicado la ropa sucia. En resumen, todo esto puede ser una fuente de aprendizaje que ayude a desarrollar responsabilidades.

3) Ensuciarse, imaginación y creatividad.

De acuerdo a los sondeos, son muchos los padres que piensan que el tiempo que sus hijos les dedican a los juegos al aire libre, es muy poco cuando lo comparan con los juegos que ellos practicaban de niños. De hecho, si pensamos que una persona que está en prisión pasa más tiempo al aire libre que un niño, la relación realmente sorprende.

Realizar actividades con las manos como construir castillos de arena o de barro; pintar, amasar masa para modelar, son actividades que implican ensuciarse las manos y que los niños adoran.

Esto les permite desarrollar la imaginación, la creatividad, aprender sobre las formas, los tamaños, el volumen, los relieves y los colores.

El experto en educación Ken Robinson, explica que: “los trabajos de investigación universitaria muestran que aún existen padres que creen que jugar es algo inútil. ¡Error!

El juego ayuda a los niños aprender y experimentar, como también a concentrarse y a ser más autónomo; a construir una confianza social. El juego también ayuda a los niños a aprender valores sociales importantes como el compartir, el respetar las reglas, esperar su turno, aceptar perder, valorar la elección de otros, la perseverancia, la tolerancia, la apertura mental y la empatía.

Demos a nuestros niños la oportunidad de un juego libre, sin demasiada infraestructura que les permita imaginar y crear por sí mismos. ¡Verás cómo nos sorprenden!

Demos al juego el lugar activo que se merece en la vida de nuestros hijos, con el fin de enriquecer su desarrollo y de ayudarlos a convertirse en adultos equilibrados y felices.”

¿Qué opinas sobre estas sugerencias? ¡No dejes de comentar y compartir!



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