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Soy una abuela feliz: 5 maneras de ser la mejor abuela

Nos convertimos en abuelas en el preciso momento en que sabemos que vamos a serlo. A partir de ahí, comienza una nueva historia de amor que no terminará nunca, porque el amor que sentimos por nuestros nietos, es muy parecido al que sentimos por nuestros hijos, pero al mismo tiempo, diferente.

Las abuelas de hoy, ya no son las clásicas abuelitas de bastón, canosas y peinadas con rodete. En la mayoría de los casos trabajan, y si no trabajan, cuentan con múltiples tareas que las mantienen activas. Da la sensación de que cuando sabemos que alguien será abuela, automáticamente suma años, pero claro… eso pensamos desde afuera, porque ellas se sienten vitales y con energía para ejercer este nuevo rol con pasión y todo el amor del mundo.

Convertirse en abuela es algo único. A partir de ese momento, comenzamos a tejer una relación entrañable con los nietos y nos convertimos en consejeros, amigos, un poco padres y otro poco maestros.

La tarea de las abuelas, sigue siendo la misma desde el origen de los tiempos, pero cuando lo somos por primera vez, la emoción es inigualable. Tal vez nos surjan dudas y nos planteemos cuál será específicamente nuestro rol y si estaremos a la altura. Es por eso que vamos a conocer cuáles son las 5 cualidades que se requieren para ocupar este puesto tan importante dentro de una familia.

1) Abuela “multiuso”.

Durante los primeros meses, tal vez nos cueste encontrar exactamente una tarea para cumplir, pero en realidad, nuestro mayor aporte lo haremos simplemente siendo útiles.

Es importante tener presente que las nuevas generaciones no ven las cosas como las veíamos hace 30 años, de modo que si se trata de dar consejos, es mejor esperar a que se pidan.

La verdadera ayuda consiste en aliviar el trabajo que tiene la nueva madre con las tareas domésticas. Probablemente no esté en condiciones de hacer la limpieza, hacer las compras o preparar la comida y entonces es ahí cuando el amor de abuela se hace presente y viene a solucionar un problema importante, porque bien sabemos que el ritmo de la casa sigue y las tareas domésticas no esperan.

2) Abuela generosa.

Aquí también la abuela se convierte en la “Mujer Maravilla” y piensa en lo que otros no piensan, porque están abocados a la tarea del cuidado del bebé.

La abuela puede comprar una nuevo pijama a la mamá, que seguramente recibirá visitas o dejará la comida lista antes de irse, para aliviarles ese trabajo, pero por sobre todas las cosas, seguirá siendo abuela de sus otros nietos, que probablemente vean que el ritmo de la casa está un poco alterado.

La ayuda que brinda la abuela tranquilizando a los nietos, no tiene precio. Se ocupa de hacerles saber que se los ama hasta el infinito (en especial cuando los más chiquitos se ponen un poquito celosos) y se ocupa de esas cosas que mamá por el momento no puede hacer.

3) Abuela “mediadora”.

Cuando los nietos ya son un poquito más grandes, las abuelas se convierten en confidentes y en “compinches” que saben guardar secretos.

Si surgen diferencias entre padres e hijos, las abuelas vienen a poner paños fríos a la situación y ayudan a acercar posiciones.

Esta es otra forma en que las abuelas demuestran su amor, porque no hay nada más generoso que interceder para evitar conflictos entre las personas que amamos.

4) Abuela respetuosa.

El amor por los nietos a veces puede jugarnos una mala pasada.

Si en algún momento los padres los reprenden o les llaman la atención, las abuelas debemos respetar los límites que ellos imponen, porque nuestro deber es también educar y dejarles claro a nuestros nietos, que son sus padres quienes tienen la última palabra.

Respetar la decisión de nuestros hijos o de nuestros hijos políticos, nos hará mantener la armonía familiar.

5) Abuela “salvadora”.

La abuela ya sabe por experiencia propia que en una familia pueden surgir diferencias, ocurren hechos desgraciados o se presentan problemas económicos.

En algunos casos, la abuela puede representar una ayuda concreta, saliendo al rescato de un problema económico o puede ser el apoyo moral y psicológico para sus nietos en casos en donde sus padres se separan o la familia se ve golpeada por la muerte de un ser querido.

Las abuelas somos en ese momento como tablas salvavidas para nuestros nietos e incluso para la familia entera, y debemos sentirnos orgullosas de poder ayudar, porque en definitiva, seguimos ejerciendo nuestro rol de madres y de protectoras de nuestros hijos; una labor que disfrutamos y que nunca termina.

¿Qué otras cosas hacen las abuelas por los nietos? ¡No dejes de comentar y compartir!



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